Hombre De hoy De la Familia "Una
Ansiedad Más extraña" Por Gregory Keer
Cuando nos
trasladamos a nuestra casa hace dos años, la puerta siguiente del hombre
espeluznante se introdujo. Las ropas manchadas que usaban, él explicó que
él era 51, sin trabajo, y vivir con su madre enferma. De entonces
encendido, nunca cogimos una ojeada o un sonido de ella. Cuando lo vimos,
él arrastraba un 12-pack de la cerveza, seguido por un colmillo del grun
ido que las muestras demostradas de estar en un anillo con un toro del
hoyo nombraron a Lockjaw. En su yarda, él dejó el perro poop el fester y
las malas hierbas funcionadas amok. El humo negro con un olor acre
billowed a veces de su chimenea. Tarde en la noche, él se quemó una luz
sola, rojiza en su ventana. Y hace un año, finalmente vimos a madre -
siendo cargado en una ambulancia, nunca para volver.
él inspiró visiones de contiendas normandas psycho o peor. Asi pues, lo
mirábamos para arriba en la lista del depredador del niño. él no estaba en
él, sino que él todavia spooked nos.
Habiamos venido a nuestra vecindad para el ambiente seguro de aceras y
de muchas familias con los niños jóvenes. Todavia, dejamos raramente
nuestro patio trasero y monstruo si uno de los hallazgos de los muchachos
escurre la puerta delantera apenas para jugar con los caracoles.
La vecindad no es el ánico lugar que mantenemos vigilancia constante.
Permanecemos en las fiestas de cumpleaños para cerciorarnos de que
nuestros cabritos no consiguen lastimados. Gritamos como agentes de la
peli'cula-de-$$$-SEMANA cuando nuestros niños desaparecen momentáneamente
en supermercados. Los enviamos apagado a la escuela pronunciando la
precaución, "tengamos cuidados."
No estamos solos en nuestra paranoia. Hay los padres que vagan las
alamedas con los leashes en sus cabritos. Alguna gente no dejará a sus
niños en el Internet. Otros asoman al lado sus wee durante las lecciones
de la másica, recelosas grandmotherly del profesor.
Los muchos de esto son el resultado de nuestro conocimiento - cortesia
del los medios que azota encima de nuestra inseguridad en un merengue fino
-- de las abducciones, de los cyber-depredadores, y de los molestations
del niño perpetrados por los adultos que nos atrevimos una vez a confiar
en. Debido a estos crimenes, necesitamos educar a nuestros cabritos sobre
extranjeros y apoyar los leyes que guardan ausente lejano de los
criminales.
Pero no debemos también tomar la desconfianza de la sociedad demasiado
lejos. Mientras que intentamos guardar nuestra caja fuerte de los
cabritos, muchos de nosotros también les están diciendo que el mundo sea
en gran parte peligroso. Peor todavia, los estamos condicionando creer que
no pueden sobrevivir sin nosotros.
No estoy sugiriendo que sacudimos nuestro tres-año-olds afuera y los
dejamos apartar para si mismos. No, de que es lo que lo hicieron nuestros
padres. Después de escuela, conseguiriamos caseros, asiriamos nuestro
Schwinns y jugariamos hasta que obscuridad. Nuestras mamás y papás no
sabian exactamente donde estábamos o con quién. Recuerdo conseguir en
luchas, caerme de las paredes que subi, y todavia conseguir casero sin
daño fisico o psicologico importante.
Era cerca de siete cuando mis padres aflojaron el yugo, pero mi más
viejo - casi ocho años de viejo -- no tomará su scooter afuera ni
preguntará a adolescente en el empalme de la hamburguesa una paja
adicional a menos que esté con él. No es porque él carece tripa. Es porque
le he entrenado para temer qué pudo suceder sin mi en su lado.
Soy sobreprotector. Me hace la sensación como un buen padre cuando
estoy mirando sobre mis cabritos. Con todo está amaneciendo en mi que qué
me llevará al nivel siguiente de parenting está aprendiendo cortar
gradualmente las secuencias. Estoy viendo que mi más viejo hijo
beneficiaria saber de mi tiene fe en sus energias de la supervivencia.
Asi pues, estoy probando cosas hacia fuera. Estoy animando a Benjamin
que monte alrededor de la vecindad sin mi por una media-hora. También le
estoy diciendo ir al otro lado del supermercado para el cereal que él
tiene gusto, mientras que cruzo el pasillo de la lecheria. Llevo a cabo mi
respiración un poco cuando él hace estas cosas. No obstante, quisiera que
él supiera no piense el mundo está mirando para tragarlo para arriba
siempre que se dé vuelta mi parte posteriora.
éstas son épocas asustadizas y deseamos ser los héroes que abrigan a
nuestros niños de daño. Pero también quisiéramos que crecieran para arriba
fuertes y independientes. O bien vivirán en la parte posteriora de la casa
hasta que son 35.
Ahora sobre ese vecino espeluznante. Me atrevi a hablarle
recientemente. Descubri que él es un hombre suave que sufre de pérdida de
la memoria y se parece asustado de su propia sombra. él ha sido
probablemente esta manera más de su vida - un producto, quizás, de
parenting eso hizo que él teme el mundo. Le trajimos la cena una noche y
él era asi que I agradecido pensó que gritaria. Con todo él no me dejaria
en su hogar.
él es un caso extremo, pero una lección no obstante. Podemos temer lo
que no sabemos y no enseñamos a nuestros niños igual. O podemos tomar
ocasiones pequeñas y sentirnos más fuertes. ése es algo digno de dar a
nuestros cabritos.
Gregory 2006 Keer. Todos los derechos reservados.
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